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Los partidos regionalistas y nacionalistas surgidos en Castilla desde principios de 1977 (cuando se crean los primeros partidos políticos vinculados a nuestra tierra) hasta 1999 son pocos. Según el Registro de Partidos Políticos del Ministerio del Interior, en el que se encuentran depositados actualmente más de 1200 protocolos de partidos políticos, solo poco más de una docena corresponden a partidos regionalistas o nacionalistas castellanos. Sin embargo, los escasos partidos castellanistas presentan una gran diversidad, no tanto en el sentido ideológico sino en la concepción del ámbito geográfico castellano. Entre estos partidos, algunos optan por mantener la actual configuración política de las Autonomías; otros abogan por la unificación de todos los territorios castellanos. Están, además, aquellos que pretenden separar a Castilla de las tierras leonesas.

El número, importancia e implantación de los partidos regionalistas o nacionalistas de Castilla está lejos del de otros territorios del Estado. Pero quizás la característica principal no sea su escaso peso cuantitativo y cualitativo, sino la heterogeneidad de planteamientos con respecto a las provincias que deben constituir Castilla. En la autonomía de Castilla y León, por otra parte, no ha cuajado hasta el momento ningún partido político de ámbito exclusivamente autonómico. La URCL tiene una discreta implantación, cuenta con escasa fuerza y todavía no ha sido capaz de asentarse en todas las provincias de la Comunidad. El mayor éxito de un partido castellanista en la región ha sido el de Tierra Comunera, que tuvo un procurador en las Cortes entre 1999-2003. Es muy significativo que en el parlamento castellano-leonés coexistieran dos partidos contrarios a la actual configuración territorial de la autonomía: Tierra Comunera y la Unión del Pueblo Leonés.


Clasificación Editar

Se puede establecer una primera clasificación de estos partidos utilizando dos variables: la cronológica (fecha de inscripción en el Registro de Partidos Políticos, expresada entre paréntesis) y el ámbito geográfico de actuación. No están clasificados por motivos ideológicos debido a tres razones: en primer lugar porque estos partidos son (salvo excepciones) bastante eclécticos en sus concepciones ideológicas; en segundo término, sus Estatutos no son una fuente que, por sí misma, permita hacer una clasificación precisa y, en tercer lugar, por que la territorialidad de Castilla puede ser, en ocasiones, un tanto confusa.


- Once Provincias (las 9 de Castilla y León más Santander y Logroño).- PNC (1977) , PANCAL (1978) -Castilla (partidos carreteristas, que pretenden separar Castilla de León).- PREC (1988), Unión Castellanista (1989) -Castilla de 17 provincias.- UCC (1983), UNC (1988), TC (1988) -Regionalistas que no definen su ámbito territorial.- RR (1987) -Autonomía de Castilla y León.- UPC (1983), ACP (1983), DRCL (1990), PRECALSA (1992) , URCL (1993)


La variable cronológica, por sí sola, no facilita una clasificación. La proximidad de elecciones puede ser el factor de mayor peso en la constitución de partidos1.


Los primeros partidos castellanistas Editar

Durante el desarollo del proceso autonómico, entre fines de los 70 y principios de los 80, no tardaron en aparecer organizaciones políticas que centraban su ideología en la defensa de los intereses castellanos o castellano-leoneses. El primer partido nacionalista surgido en estas tierras fue el Partido Nacionalista Castellano (PNC). Nació en Valladolid, y sus promotores eran de esta misma ciudad, pero no llegó a obtener personalidad jurídica como partido político. Según sus Estatutos, el marco geográfico de actuación del partido eran las actuales provincias de Castilla y León, más Santander y Logroño. Su ideario se inspiraba en el humanismo cristiano y en los "ideales solidaristas del socialismo". Sus aspiraciones de autonomía para Castilla y León quedaban sintetizados en la siguiente declaración: "Garantizar la plena autonomía castellano-leonesa, junto a las demás nacionalidades, de suerte, que la región no sea nunca menoscabada. La exigencia de un nacionalismo justo, igualitario, autonómico, solidario, pluriforme y democrático".

El primer partido castellanista constituido con éxito fue el Partido Autonómico Nacionalista de Castilla y León (PANCAL). Tuvo un destacado promotor en Millán Bravo Lozano (catedrático de la Universidad de Valladolid) vinculado a una de las asociaciones regionalistas más importantes: Alianza Regional de Castilla y León, que contaba en sus filas con catedráticos, empresarios y procuradores de las Cortes franquistas.

El Estatuto del PANCAL estableció el mismo ámbito de actuación geográfico que el PNC, pero también hacía referencia a la "Castilla total", que incluía a Castilla la Nueva y a los grupos de emigrantes castellanos establecidos en Cataluña y País Vasco. No será el único partido que haga referencia a los emigrados como parte constitutiva de la región. De ideología ecléctica, quizás cercana a la socialdemocracia, el PANCAL quería luchar contra las desigualdades de todo tipo, pero sobre todo: "Convoca a todos los castellanos residentes dentro o fuera del territorio de su nacionalidad, a la acción política inmediata para poner fin a su postergación, así como a la depredación sistemática de sus recursos naturales, ahorros y hombres, a que se han visto sometidos Castilla y León a manos del centralismo del Estado". La vida de este partido quedó marcada por su Asamblea de febrero de 1980, en la que el sociólogo Francisco José Alonso Rodríguez desplazó de los máximos órganos del partido a Millán Bravo, a pesar de las reclamaciones de éste sobre la nulidad de la Asamblea. A partir de ese momento, el PANCAL inició una trayectoria de alianzas que le llevaron primero a constituir la Federación de Partidos Socialdemócratas y Partidos Liberales en agosto de 1981. Este partido publicó el libro Villalar´82, en el cual se citaban las siguientes palabras de Miguel Delibes: "A Castilla y León se la ha ido desangrando, humillando poco a poco, paulatinamente, gradualmente, aunque a conciencia. Se contaba de antemano con su pasividad de encaje de sus campesinos. En medio siglo no he asistido en mi comunidad a otra manifestación de cólera colectiva que no sea su amargura eterna." Y pocos meses después, se incorporarían a la Federación de Partidos de Alianza Popular (AP). Fue dentro de Alianza Popular cuando el secretario general del PANCAL, Alonso Rodríguez, resultó elegido procurador por Soria en las primeras Cortes de Castilla y León, figurando en el Grupo Mixto. Pero la ruptura con el partido de Manuel Fraga no tardaría en producirse: en abril del 84 el PANCAL abandonó la coalición AP-PDP-UL.

Años después, en 1989, Xabier Arzalluz y Xosé Luís Barreiro Rivas ofrecieron un ramo de flores a los Comuneros en Villalar. La razón de este acto era la siguiente: el PANCAL se presentaba las Europeas de aquel año junto al PNV, Coalición Galega y Agrupación Independiente Canaria. Aquello sentó muy mal a ciertas personas: "El PANCAL se dedica a vender la fiesta de la región a intereses electoralistas de fuerzas foráneas; una burla, una trampa".2 Se inició entonces una larga travesía por el desierto, en la que sólo acumuló derrotas electorales, hasta las elecciones autonómicas de 1999, en las que sólo presentó candidaturas en Segovia.3


Partidos políticos carreteristas Editar

Durante la configuración de la artificial autonomía castellano-leonesa surgieron propuestas que consideraban a León y a Castilla como dos regiones (o nacionalidades) distintas, hermanas, pero claramente diferenciadas.

El caso más significativo fue la asociación política Comunidad Castellana (CC), fundada en Covarrubias (Burgos) en 1977. En su Manifiesto Fundacional se afirma que Castilla ha sido obligada a asumir culpas ajenas, siendo maltratada económica y políticamente, revindicando para "toda Castilla, desde la Montaña y la Rioja a las sierras celtibéricas...Un puesto, igual y digno, en la comunidad fraterna de los pueblos y los países españoles". Sus propuestas se basaban en el pensamiento del segoviano Luis Carretero Nieva y su hijo Anselmo, autores de numerosas obras sobre los límites de la "castellanidad". La proposición territorial de los Carretero y Comunidad Castellana agrupaba este conjunto de provincias: Santander (La Montaña), Burgos, Logroño, Segovia, Ávila, Madrid, Guadalajara y Cuenca, aunque el marco administrativo provincial era considerado artificial.

CC se solidarizaba con el Grupo Autonomista Leonés (GAL), creado en junio de 1977 con el fin de potenciar la autonomía leonesa. Ambos grupos firmaron el "Acuerdo de Benavente" (a finales de aquel año) y la Declaración de Arévalo (en vísperas del Villalar de 1978). Es significativo también que CC se opusiera a la fiesta de Villalar, pues (en su opinión) aquello no tuvo lugar en Castilla, sino en Valladolid (Reino de León) y sólo representa una derrota. Según esta asociación política, Villalar pretende utilizarse en beneficio de intereses particulares y centralistas.

Los militantes de CC rescataron del olvido las instituciones económicas, sociales y culturales autóctonas, como las Comunidades de Villa y Tierra. Contaba con militantes en Madrid, Valladolid y Burgos, de variadas tendencias ideológicas: desde la CNT hasta la UCD (como los diputados Modesto Fraile y Carlos Gila).

El primer partido político que recogió esta idea de Castilla fue el Partido Regionalista Castellano (PREC), surgido en octubre de 1988. Sin embargo, el Estatuto del PREC hablaba de Castilla la Vieja, por lo que parece que da por sentado que existen dos Castillas, lo que no coincide con el ideario de los Carretero y CC, que hablaban de una sola: "El Partido Regionalista Castellano hace denuncia expresa de la actual Comunidad Autónoma de Castilla y León, por considerarla una Comunidad artificial e impuesta, que no ha sido diseñada obedeciendo a criterios de igualdad con respecto a las llamadas Comunidades Históricas, ni teniendo en cuenta la identidad regional histórica de Castilla la Vieja, según la cual el pueblo castellano tiene derecho a disponer de su propio pasado." Como no podía ser de otra manera, el PREC se oponía a Villalar: "No es una fiesta del pueblo, es la fiesta de los políticos". No es casual que este partido naciera en Burgos y que sus promotores fueran burgaleses. En Burgos, el sentimiento de pérdida de la capitalidad de Castilla la Vieja, la constitución de Santander y Logroño en comunidades autónomas y la unión con el antiguo Reino de León para formar una comunidad autónoma con capital en Valladolid suscitaron no pocos rechazos.

Hay que destacar que en el Estatuto de esta formación política no se enumeraban las provincias que conformarían Castilla la Vieja, cuestión que no es anecdótica. Las provincias de Valladolid y Palencia no entran en los proyectos territoriales leonesistas, pero tampoco son consideradas castellanas por parte de asociaciones como Comunidad Castellana. Las dos provincias se convierten en una especie de "tierra de nadie", ni leonesas ni castellanas. Quizás la cuestión más importante es el peso demográfico y económico de Valladolid. Sería un factor desequilibrante en cualquier construcción regional encabezada por Burgos o León. Pero el partido que más claramente reflejó las propuestas de CC fue Unión Castellanista (UC). No apareció en Segovia (el mayor centro de acción de Comunidad Castellana) sino en Soria, estableciendo su sede en la pequeña localidad de Escobosa de Calatañazor. Según sus textos programáticos, los fines de UC eran los siguientes: "Defender los legítimos derechos de Castilla a sus propias instituciones políticas, la identidad del pueblo castellano y su cultura, y la reivindicación del territorio de Castilla como marco geográfico de dichas instituciones" La Junta de Promotores de este partido recogió a toda una variedad de personas de algunas de las provincias que debían componer la "auténtica Castilla". No sólo hay santanderinos, sorianos y burgaleses, sino también madrileños y conquenses. Sólo faltaban representantes de Guadalajara, Logroño y Ávila para completar el mapa de la "Castilla" carreterista. Tanto el PREC como UC concurrieron a las elecciones municipales y autonómicas de 1991, pero sus resultados fueron eximios. Fueron las únicas elecciones a las que ambos partidos se presentaron. Actualmente, Ciudadanos de Burgos (Ci.Bu) es el único proyecto político que sigue la línea carreterista. Defienden una versión reducida de aquello que los Carretero entendían por Castilla: Santander, Burgos, Logroño, Soria, Segovia y Ávila.

Proyectos para una Castilla de 17 provincias Editar

Para esta variante del castellanismo, se considera que "Castilla es, ante todo, un hecho cultural y lingüístico", existe un territorio castellano "cuya personalidad desborda de sus límites germinales", de ahí que la indefinición actual de Castilla "no se fundamenta, por tanto, en carencia ninguna, sino en su complejidad, en su sobreabundancia" porque además es un hecho histórico y político; todos esos factores se conjugan para formar el ámbito diferencial de la nacionalidad castellana, que se exige su reconocimiento en el Estado plurinacional español. En esta línea argumental, Castilla no puede circunscribirse a la cuenca del Duero, sino al conjunto de las regiones que la integran: Castilla la Vieja, León y Castilla la Nueva, más Albacete. Así, Castilla está conformada por 17 provincias, abarcando "desde el mar Cantábrico hasta la Cordillera Ibérica, desde Santander y Ciudad Real, desde Zamora a Cuenca". Esta era la tesis de Claudio Sánchez-Albornoz, que en los primeros años 80 difundía desde Buenos Aires sus tesis y llamamientos en defensa de la unidad de ambas Castillas y del libro de 1980, "El nacionalismo: una última oportunidad para Castilla" (D.L:: GU-87-80) de Juan Pablo Mañueco. También en 1984 de publicó un libro en este sentido "Castilla, manifiesto para su supervivencia" (ISBN- 84-86132-07-X) que abogaba por esta tesis, que era la de la Asociación cultural "Amigos de las Castillas y León", presidida por Juan Pablo Mañueco y que contaba como principal referencia histórica y cultural con Gonzalo Martínez Díez, Igualmente, la Editorial Riodelaire, fundada y dirigida por Juan Pablo Mañueco, se especializó, entre los años 1981 y 1984 en la edición de numerosos libros y folletos reivindicativos de la unidad de las 17 provincias, a través de la colección de libros "Temas del Pueblo y del País Castellano". Otra característica de estos partidos es su constante referencia a los Comuneros, un ejemplo a seguir en sus aspiraciones de "volver a levantar Castilla". En el nº 2 de la revista Cuadernos Comuneros. Palabras al Pueblo castellano (publicado en Madrid, 1981) encontramos una exposición del único autogobierno [...] un unitario Estatuto de autonomía, en cuyo contenido se exprese la castellanidad de Madrid y su independencia federal..., y la descentralización autónoma para todas las comarcas castellanas que así lo soliciten...Unas Cortes castellano-leonesas reunidas en Toledo y Tordesillas a la forma en que el poder legislativo lo hacía y de forma rotatoria...Un Consejo General Ejecutivo en Burgos, pero descentralizado administrativamente de forma total en cada diputación, con reuniones anuales en Cuenca, en Valladolid y en Toledo. La Castilla de 17 provincias tendría un encaje político muy difícil en el Estado Autonómico, correspondiéndose más bien con un Estado panfederativo e, incluso, con una entidad supraestatal confederal.

El primer partido político que consideró que Castilla va más allá del mapa autonómico definido en la Transición fue Unidad Comunera Castellana (UCC). Este partido, creado en Palencia, defendía la autonomía para: " [...] la Nacionalidad Histórica Castellana, entendiendo por tal a todo el conjunto de provincias entrelazadas indiferencialmente por una lengua idéntica, por una cultura edificada mediante aportaciones conjuntas, por una común historia milenaria, por una psicología colectiva y por un temperamento etnológico afín, descripción que nos señala, con notoria claridad, la existencia de un mismo pueblo, el Pueblo castellano, ubicado por igual en la totalidad de las provincias de las llamadas tradicionalmente Castilla Viejas y Nuevas [sic] - que incluso en su propio e histórico nombre se requieren- y en las provincias antaño llamadas leonesas, unidas de manera absoluta unas con otras desde hace siglos hasta el extremo de haberse fundido entre ellas (en su lengua, cultura, arte y folklore) en su mismo, continuo y homogéneo Pueblo, que secularmente ha sido conocido con el nombre singular de Pueblo de Castilla". Como puede verse, se trata de una auténtica declaración de nacionalismo cultural para una demarcación territorial que incluiría las actuales autonomías de Castilla y León, Cantabria, Castilla -La Mancha, La Rioja y Madrid. Dado que el espacio geográfico sería excesivamente grande, se constituirían subdivisiones internas, incluidas las comarcas, que serían dotadas de autonomía propia. En la ideología de UCC, el componente histórico tiene su reflejo en su proposición de restituir las Cortes Castellanas, así como en el 23 de abril, con toda su carga simbólica. Su ideario mezcla propuestas de izquierda y derecha, definiéndose este partido como de centro. Por último, la preocupación por la emigración a otras tierras (característica de los partidos regionalistas o nacionalistas de Castilla) tiene especial tratamiento en los Estatutos. La vida electoral de UCC consistió en presentarse a las elecciones autonómicas y municipales de 1983, fracasando estrepitosamente.

En enero de 1988, las propuestas de UCC fueron reproducidas (casi miméticamente) por Unidad Nacional Castellana (UNC). El factor histórico vuelve a ser determinante en la formulación ideológica de este partido, "que siguiendo la tradición castellana de libertad afirma el sentir comunero de Nación Castellana, basado en su acervo histórico y cultural".

UNC surgió en Madrid, siendo su ámbito de actuación la Castilla de 17 provincias, al igual que la extinta UCC. Sin embargo, dejaba abierta la posibilidad de ampliar su actuación a los territorios monolingües de la antigua Corona de Castilla (es decir, Extremadura, Andalucía, Murcia, Canarias, Ceuta, Melilla y Asturias). El planteamiento ideológico de UNC es (como en otros casos) sincrético y difícil de clasificar: [...] es un partido de masas, democrático, social y progresista de ideología comunera, que persigue la evolución social de toda la extensa Nación Castellana, así como poner fin a la brutal explotación y discriminación que el centralismo de los sucesivos gobiernos españoles ha impuesto a Castilla desde 1521". La lucha contra la emigración se refleja también en los Estatutos de esta formación política, que se preocupaba además por el campo castellano y el patrimonio cultural e histórico. En 1989, UNC lanzaba el siguiente eslogan: "Castilla ayer y hoy ¿Quién no tiene un hermano, un hijo, un pariente fuera de Castilla y León? Forzosamente tenemos que admitir que no hay familia castellana que no esté rota por la emigración". En 1991 este partido distribuyó una esquela, representando así el acta de defunción de Castilla: fragmentada en autonomías artificiales, despoblada, envejecida, con sus recursos y su potencial humano aprovechados por otras regiones: "Su cuerpo fue utilizado para almacén de residuos tóxicos. Sus nuevos intelectuales fueron indiferentes. Las honras fúnebres se celebrarán en Villalar y la conducción de sus cenizas a la capilla ardiente en la sede de la Junta de Castilla y León en Valladolid. Parece demagógico y de mal gusto, pero real. Castilla padece hoy un estado de prenecrosis y de putrefacción, sobre todo ética, esperando que alguien la levante". UNC no llegó a presentarse, pese a su ámbito de actuación, a ninguna de las elecciones autonómicas o municipales de Castilla y León.

Poco después, en noviembre de 1988, aparecerá un partido que recoge buena parte de las concepciones de UCC y UNC, denominado Tierra Comunera (TC). En diciembre del mismo año tendría lugar (en el Hotel Alfonso VIII de Soria) el Congreso Fundacional de TC. Allí, mediante la convergencia de movimientos sociales castellanistas como Concejo Comunero (CC), de partidos castellanistas como Unidad Nacional Castellana (UNC) o Izquierda Autónoma de Castilla-León (IA-CL) y de colectivos de emigrantes castellanos; se constituyó un proyecto político centrado en la unidad de las cinco autonomías castellanas. Jesús Rodríguez, de Cuenca, sería el primer presidente de Tierra Comunera. El cargo de secretario general recayó en el burgalés Luis Marcos. Ideológicamente, el partido se definía de manera vaga en sus Estatutos: "Tierra Comunera es un partido popular, democrático, federativo, libre e independiente, con profundas raíces en nuestra historia, clara sensibilidad social, de fondo humanista, visión moderna de la vida colectiva, proyección de futuro y entregado a la noble tarea de recuperar o defender la identidad castellana. En suma, es un movimiento comunero actual que cree en la democracia pluralista y preconiza el progreso de todo nuestro pueblo." En 1991 el partido celebrará en Huete (Cuenca) su II Congreso Nacional. Allí se decide que el partido cambie de denominación, pasándose a llamar Tierra Comunera-Partido Nacionalista Castellano (TC-PNC). Así mismo, se decidió su participación en las elecciones municipales y autonómicas de aquel año. TC-PNC presentó listas en cuatro provincias (Burgos, Valladolid, Soria y Cuenca), obteniendo poco más de 2800 votos y dos alcaldías (Ura y Castroceniza, en Burgos). El partido consolidó su definición ideológica en III Congreso Nacional, realizado en el Salón de Actos de CC.OO. de la Plaza de Castilla (Burgos). Tras probar suerte en los comicios europeos de 1994, TC-PNC participó en las municipales y autonómicas del año siguiente, cosechando 10821 votos. En aquellas elecciones, el candidato a la presidencia de Castilla y León fue el erudito Luis López Álvarez, siendo Castilla al Parlamento y Por la Defensa de lo nuestro los lemas empleados por TC-PNC. El avance de esta formación fue muy considerable, convirtiéndose en la 5ª fuerza política a nivel castellano-leonés. Y Francisco Umbral, refiriéndose a su viejo amigo Luis López Álvarez, escribía lo siguiente: "Las elecciones no las va a ganar, claro, pero ha tenido el coraje de levantar testimonio castellano e histórico, culto y sentimental, frente a esos analfabetos del PSOE o el PP que gobiernan y han gobernado Castilla, como si Castilla fuese una cosa fácil de gobernar, de entender, de amar" Por aquellos días, TC-PNC editó un póster, en el que aparecía Juan José Lucas, con este eslogan : "¿Sirves para algo? Autogobierno y dignidad. Lucas está arruinando a Castilla: Paro Juvenil, caciquismo, corrupción, despoblamiento del campo, despilfarro, deterioro ambiental, crisis industrial, incompetencia, ruina de monumentos, Biomédica". Un alegato cargado de verdad, pero que apenas hizo mella en los votantes de Castilla y León, que respaldaron masivamente al PP.

En 1997 tuvo lugar el IV Congreso Nacional de TC-PNC, desarrollado en el Hotel NH de Valladolid. Tenía el objetivo de llevar a cabo una estrategia eficiente para que el castellanismo entrara en las grandes instituciones. En las elecciones municipales y autonómicas de 1999 TC-PNC entró en los Ayuntamientos de Burgos (tres concejales) y Aranda de Duero ; obteniendo un procurador en las Cortes de Castilla y León. Se reunieron 24408 votos, habiendo presentado candidaturas en 65 municipios. A finales de aquel año se celebró el V Congreso Nacional del partido, esta vez en Puertollano (Ciudad Real). Fueron aprobadas nuevas bases ideológicas, así como importantes modificaciones estatutarias.

Tras el bache sufrido en las municipales y autonómicas de 2003, se celebró al año siguiente el VII Congreso Nacional. Se suprimió la denominación de Tierra Comunera como "Partido Nacionalista Castellano", y TC-PNC volvió a ser TC. Fue aprobada una estrategia de refundación que desemboca en el Partido Castellano (PCAS), surgido de la unión de TC con varios partidos comarcales, independientes y provinciales.

El Regionalismo como proyecto: Regionalistas Leoneses- Regionalistas Castellanos Editar

Un caso sorprendente es el de Regionalistas Leoneses- Regionalistas Castellanos (RR). Creado por estudiantes salmantinos, la propuesta ideológica de este partido era una exaltación del regionalismo: [...] "cuantos sienten la preocupación de defender y enriquecer las diferentes regiones que componen España, desde una visión trascendente del hombre, [...] haga partícipe a cada región, con la revitalización de sus valores antropológicos, de la amplia fraternidad solidaria de los Pueblos de España, contribuyendo decididamente a la dinámica cultural, social y económica de Europa, así como a la convivencia y a la paz de las naciones del mundo." RR hace un canto a la regionalización como fórmula de organización política, no sólo a nivel español, sino a escala mundial. Este partido, a efectos prácticos, no tuvo ninguna repercusión, y ni siquiera llegó a presentarse a elección alguna.


Partidos políticos castellano-leonesistas Editar

Estos partidos se caracterizan porque su ámbito de actuación se reduce a las nueve provincias que configuran la autonomía de Castilla y León. Los primeros intentos de crear partidos autonómicos tuvieron una base provincial, para intentar después extenderse, construyendo así una estructura regional.

Acción Popular Castellana (ACP) fue un evidente ejemplo de partido provincial soriano que pretendió en una primera fase difundirse por la provincia de Soria para, posteriormente, extenderse a toda Castilla y León. El Estatuto de ACP no contenía referencias históricas ni alusiones a los graves problemas de la autonomía, pero sí tiene una proclamación ideológica clara: " [...] dentro de los determinantes filosóficos políticos de la derecha sociológica y popular del humanismo cristiano [...]". Entre los fundadores de este partido estaba Pablo Luis Velilla Alcubilla, dirigente de Alianza Popular en Soria hasta el 12 de Agosto de 1982.

Un intento de expansión se basó en la coalición con partidos ruralistas de cierto peso en Castilla y León: el Bloque Agrario Español (BAE), de Salamanca, y el Partido Ruralista Español, de Valladolid. La coalición BARE-ACP-PRE se presentó a los comicios municipales y autonómicos de 1983, pero sus resultados no pasaron de conseguir algunas alcaldías en unos pocos municipios; fracasando aquel proyecto.

Diez años más tarde, fue fundado en Salamanca el Partido Regional de Castilla y León (PRECALSA). También era un partido provincial que pretendía difundirse a las demás provincias de la comunidad: "Aunque la cobertura, nace como provincial, queda autorizado el poder unirse o integrarse con otras provincias, para formar federación regional, confederación regional o nacional".

La concepción ideológica del PRECALSA era muy poco comprometida, lo que podía ayudar a concretar alianzas con otros partidos. Su base programática se resumía de la siguiente manera: "PRECALSA, se declara defensora de la justicia y de la paz, formada por hombres y mujeres, libres y moderados, renovadores de la historia y cultura de nuestra comunidad, conscientes de vivir una existencia individual-colectiva, que quiere ver plasmada en obra digna, que trascienda en el orgullo regional, hecho y ejecutado, desde las libertades individuales y basados en los deberes y derechos de los castellanos y leoneses, llevado sin descanso, hasta no alcanzar la máxima cota de desarrollo de nuestro estatuto y completar la armonización del proceso autonómico, para que se origine un legado a las futuras generaciones de nuestra región [...]". Las intenciones de esta organización política no llegaron a concretarse en ninguna alianza con otras fuerzas, y ni siquiera acudió a ninguna cita electoral.

Dos años antes de la aparición del PRECALSA se contituia en Valladolid el partido Democracia Regionalista de Castilla y León (DRCL). Los promotores de esta nueva formación eran todos vallisoletanos, siendo su pretensión la de crear un partido regionalista del mismo tipo de los que existen en otras comunidades autónomas: "Democracia Regionalista de Castilla y León es un partido político democrático, popular, interclasista, reformador y progresista de ámbito regional y con vocación de organizarse confederativamente con sus homólogos de otras Comunidades Autónomas del Estado Español". DRCL apoyaba la democracia y el orden constitucional vigente, y proclamaba la necesidad de defender y promocionar la identidad histórica de Castilla y León. Sin embargo, este partido tuvo una existencia corta. Siguió (con éxito) la estrategia que ya intentaran otros partidos anteriores, la fusión con agrupaciones políticas de carácter provincial. Así, en abril de 1993, DRCL se fusionó con Unidad Palentina y Acción Popular Burgalesa (APB). De esta forma nació una nueva fuerza política: Unidad Regionalista de Castilla y León (URCL). Su ideología es claramente regionalista, sin profundizar en la variable izquierda-derecha. URCL se define como: "[...] un partido político, regionalista, democrático, moderno y renovador, que con la recuperación de la identidad histórica y cultural de nuestra Región, pretende su proyección futura en un horizonte de libertad, justicia y progreso para todos los Castellanos y Leoneses". No falta la referencia a la historia y a la cultura, también se defiende la equiparación de la autonomía castellano-leonesa con los territorios más avanzados, así como la necesidad de crear una conciencia regional colectiva. URCL consiguió unos discretos resultados en las autonómicas y municipales de 1999, sin conseguir entrar en las Cortes de Castilla y León. Su mejor feudo se halla en la provincia de Salamanca, donde consiguió algunas alcaldías, pero perdió el control del municipio más significativo que tenía en la región: Venta de Baños (Palencia). Otro dato destacable es que presentó candidaturas a las Cortes Regionales en todas las provincias excepto en León. Continuadores con matices regionalistas de la UCD y el CDS, los integrantes de la URCL asisten cada año a Villalar. Defienden los productos "Made in Castilla y León frente a los productos Made in Cataluña", así como la lengua castellana. Recordemos cierto artículo de Emilio Acosta, dirigente de URCL en Salamanca: [...] los de Castilla y León gastamos nuestras fuerzas, por ejemplo, en separar el Reino de León sin querer ver que, recurriendo a la historia de este reino, nació de Asturias por cambio de capitalidad; o bien en crear minipartidos provinciales como en León, donde hay media docena; o bien en crear partidos regionalistas reivindicativos de los reinos de taifas, partidos que a veces han surgido para vengarse de sanciones administrativas. Nunca esta tierra cayó tan bajo. Este lastre político ha situado a Castilla al nivel de la mayor pobreza autonómica española y todo por que el ignorante su justifica que "no somos nacionalistas" Concluye Acosta con estas terribles palabras: "Cada cual tiene lo que se merece. Para Castilla y León, marginación y marginación porque no somos nacionalistas: somos masoquistas". Un caso diferente en los partidos de ámbito castellano-leonés fue Unidad Popular Castellana (UPC). Denominado en un primer momento Unidad Popular-Pueblo Revolucionario, su espacio de actuación era Castilla y León. Sin embargo, la única referencia en los Estatutos a temas regionales era sobre la nuclearización de la región. En realidad, este partido se definía mejor por su ideología revolucionaria y marxista que por sus características de partido regional.

El Congreso de marzo de 1985 significó una profunda transformación de Unidad Popular-Pueblo Revolucionario, que pasó a denominarse Unidad Popular Castellana, Otra novedad importante fue la ampliación del ámbito territorial a las provincias de Castilla- La Mancha, aunque no a Madrid, Logroño o Santander. UPC no se presentó a ningún proceso electoral, funcionando como una plataforma de propaganda que no entra en el juego electoral. Actualmente, UPC ha dejado de estar operativa, siendo seguida su línea ideológica por Izquierda Castellana (Iz.Ca.).

Referencias Editar

  • 1 Las fechas de las elecciones a Cortes Generales son: 1977, 1979, 1982, 1986, 1989, 1993 y 1996. Las autonómicas tuvieron lugar en 1979 (sólo municipales), 1983, 1987, 1991, 1995 y 1999. El paradigma parece estar en las elecciones autonómicas de 1983, cuando se fundaron tres partidos poco antes de las mismas: UPC, UCC y ACP.


  • 2 "Una trampa comunera", artículo de J. de Hoya en "La Crónica 16 de León" (24 de abril de 1989)


  • 3 A pesar de todo, Alonso Rodríguez todavía intentó formar coaliciones electorales con otras fuerzas: el 21 de Marzo de 1993 llegó a un acuerdo con ARDE- Federación Republicana, pacto que se rompió poco después.

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